El contexto actual de las recomendaciones
Ante la subida del precio del petróleo y sus derivados a consecuencia de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán —lo que ha generado una enorme disrupción del hidrocarburo a nivel global—, la Agencia Internacional de Energía (AIE) presentó 10 recomendaciones dirigidas a empresas, gobiernos y hogares con el objetivo de mitigar el impacto económico derivado del conflicto.
Las recomendaciones de la AIE surgen ante el alza del precio del petróleo a causa de la guerra en el medio oriente y permiten ver que estamos ante una crisis de suministro del crudo a nivel mundial, la cual se presenta como la posible peor interrupción y mayor crisis energética de la historia.
En condiciones normales, a través del Estrecho de Ormuz se mueve aproximadamente un 20% del comercio mundial del sector petrolero, esto es, cerca de 20 millones de barriles de crudo y derivados diariamente. No obstante, según un artículo del 9 de marzo de 2026, de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, para esa fecha el tráfico había caído en un 90%; adicionalmente, según Reuters, a 23 de marzo, hubo una reducción del 95%
La AIE pone el foco en los hábitos, no solo en el mercado
El precio del barril de petróleo superó los $100 USD, provocando un incremento significativo en los productos refinados. En respuesta, países miembros de la AIE liberaron cerca de 400 millones de barriles de sus reservas —la mayor retirada de reservas en la historia del organismo—; sin embargo, “la medida no logró combatir la magnitud de la disrupción”, según la propia Agencia.
Es con base en el contexto actual que las recomendaciones de la AIE cobran peso, debido a la ruptura en la oferta y en la imposibilidad de insatisfacción del mercado. Un mercado que tiene como base el movimiento de la gente, cómo trabajan las empresas y lo dependientes al traslado físico diario.
La movilidad y la tecnología como medidas para mitigar la escacez
Fatih Birol, director ejecutivo de de la dependencia, advierte que, de no alcanzarse una pronta solución, las repercusiones sobre los mercados energéticos y las economías, serán mucho más graves.
Es por esto que la Agencia emitió un paquete de diez recomendaciones dirigidas a gobiernos, empresas y hogares a nivel mundial; todas con el objetivo de mitigar el impacto económico derivado del conflicto.
Con base en un reporte del 20 de marzo, la Agencia identificó estas medidas, las cuales considera deben ser implementadas rápidamente, ya que se concentran, en primera medida en el transporte a través de carretera, dado que es el reponsable del 45% de la demanda mundial de petróleo y sus derivados, junto con la aviación, la cocina y la industria; por tal razón, una reducción amplia del uso en estos entornos, ayudaría a mitigar el golpe debido al shock económico.

Las 10 recomendaciones de la AIE
1. Trabajo remoto donde sea posible
La primera recomendación de la AIE no gira en torno a pozos, refinerías o reservas, sino a oficinas. La agencia sostiene que ampliar el trabajo remoto en los empleos compatibles puede recortar entre 2 y 6% el consumo nacional de petróleo asociado al uso de automóviles, y hasta 20% el gasto de combustible de un conductor individual si pasa de cero a tres días remotos por semana. No se trata de una solución universal, pero sí de una palanca inmediata para reducir desplazamientos diarios sin detener actividad económica.
En la práctica, países como Filipinas y Pakistán impusieron semanas laborales de cuatro días para trabajadores públicos; Sri Lanka cerró oficinas públicas los miércoles y alentó el trabajo remoto; Lao PDR, Tailandia y Vietnam promueven esquemas de teletrabajo; e Indonesia habilitó trabajo flexible para funcionarios. Es decir, la recomendación de la AIE ya tiene traducción concreta en políticas de emergencia.
2. Bajar los límites de velocidad en autopistas
La Agencia también plantea reducir al menos 10 km/h los límites de velocidad en carretera. Esto, debido a que, a velocidades más altas, el consumo se dispara. Según la agencia, bajar 10 km/h puede reducir entre 5% y 10% el consumo de un conductor individual y entre 1% y 6% el consumo nacional de petróleo de los autos privados; en camiones pesados, el ahorro ronda 5% por sus velocidades ya más contenidas.
Pakistán, por ejemplo, ya se movió en esa dirección. El país redujo los límites en autopistas y carreteras nacionales para vehículos ligeros y pesados, y lo acompañó con campañas públicas para facilitar el cumplimiento. Para Hackernoticia, esta medida importa porque muestra algo clave: no todas las respuestas al shock petrolero pasan por tecnología nueva; algunas pasan por usar mejor la infraestructura que ya existe.
3. Empujar el transporte público y los trayectos cortos sin coche
La tercera recomendación de la AIE es incentivar el transporte público y reducir la dependencia del coche privado en desplazamientos urbanos. La agencia estima que trasladar viajes hacia buses y trenes puede recortar entre 1% y 3% el consumo nacional de petróleo de los autos, con un efecto adicional si se complementa con caminatas o bicicleta en trayectos cortos. En algunas ciudades, los viajes menores a 30 km pueden representar hasta la mitad del consumo de combustible de los coches privados.
Aquí también ya hay respuestas visibles. Bangladesh pidió a la población priorizar el transporte público y limitar el combustible destinado a vehículos; Dinamarca urgió a reducir el uso del vehículo privado; Egipto y Vietnam promueven más uso de transporte público; y Lao PDR analiza cómo conectar mejor su sistema BRT con estaciones de tren y aeropuertos. Esta es probablemente una de las medidas más valiosas en términos editoriales porque conecta el alza del petróleo con urbanismo, movilidad y política pública cotidiana.
4. Restringir el uso del auto privado por días o por matrícula
La AIE sugiere limitar el acceso de los coches a ciertas zonas urbanas según el número de placa o en días alternos. El objetivo no es solo sacar autos de la vía, sino reducir congestión, ralentizaciones e ineficiencias que disparan el consumo. La agencia calcula que impedir que circule la mitad del parque vehicular urbano durante dos días por semana podría ahorrar entre 1% y 5% del consumo nacional de petróleo de los automóviles.
En la tabla de medidas gubernamentales ya aparece Myanmar con días alternos de conducción, mientras la propia AIE señala que Corea evalúa sistemas de rotación vehicular. Sri Lanka, por su parte, activó un sistema nacional de racionamiento de combustible con código QR y definió cuotas para autos y motocicletas privadas. Todo esto apunta a la misma lógica: en un shock prolongado, la libre disponibilidad de combustible deja de darse por sentada y la movilidad empieza a gestionarse como recurso escaso.
5. Compartir más el coche y conducir de forma más eficiente
Otra de las recomendaciones más terrenales de la AIE es compartir viajes y adoptar prácticas de conducción eficiente. La agencia sostiene que combinar carpooling, eco-driving y un uso más racional del aire acondicionado puede reducir la demanda de petróleo de los coches entre 5% y 8%. La idea es aumentar la ocupación de los vehículos y reducir tanto trayectos redundantes como hábitos de manejo que desperdician combustible.
La referencia más clara en el seguimiento gubernamental aparece en Tailandia, que ya promueve el carpooling y la reducción de viajes innecesarios. Aunque parezca una medida menor, no lo es: esta clase de acciones funciona mejor cuando el Estado las convierte en campaña pública y cuando las empresas las integran en su operación diaria. No resuelven la crisis por sí solas, pero sí bajan presión sobre gasolina y tráfico al mismo tiempo.
6. Hacer más eficiente el transporte comercial y el reparto
La AIE separa a los autos particulares de los vehículos comerciales porque el diésel es uno de los productos más golpeados por la crisis. Para camiones y reparto, la agencia recomienda eco-driving, reducción de ralentí, menos frenado y aceleración brusca, mejor presión de neumáticos, cargas más optimizadas y menos viajes vacíos. Combinadas, estas acciones pueden recortar entre 3% y 5% la demanda nacional de petróleo del transporte de carga, con ayuda adicional de tecnologías digitales para optimizar rutas y operaciones.
Aunque la tabla de gobiernos no muestra todavía muchas medidas específicas para logística pesada, sí refleja un clima de restricción operativa más amplio: Bangladesh limitó combustible para vehículos y Filipinas impulsa auditorías energéticas, mientras la AIE recuerda ejemplos previos de Perú y Chile, que ya han integrado formación en conducción eficiente para operadores profesionales. Esta recomendación tiene un valor añadido para tu nota: aterriza que la crisis no solo afecta a quien llena el tanque, sino también a reparto, abastecimiento y cadenas de suministro.
7. Sacar GLP del transporte y reservarlo para usos prioritarios
La AIE también propone desviar el GLP del transporte hacia usos esenciales, sobre todo cocina. Hoy, alrededor de 2% del parque automotor global funciona con GLP, aunque en países como Italia o Corea la proporción puede rondar 10%. Dado que muchos de esos vehículos son bifuel o convertidos, la agencia considera posible reducir gran parte de ese consumo sin paralizar la movilidad, aun si eso empuja algo más de demanda hacia la gasolina.
Esta recomendación se vuelve especialmente relevante cuando se mira el PDF de medidas gubernamentales. Nepal ya raciona GLP para cocina y pide limitar viajes; Maldivas optó por llenar a la mitad los cilindros de GLP para repartir mejor el suministro; e India acelera la expansión de gas residencial por red para reemplazar parte del uso de GLP. El mensaje de fondo es contundente: en escenarios de escasez, el combustible deja de asignarse por comodidad y empieza a priorizarse por función social.
8. Evitar vuelos de trabajo cuando existan alternativas
La octava recomendación apunta al combustible de aviación. La AIE recuerda que entre 20% y 40% de la actividad aérea corresponde a viajes de trabajo, muchos de los cuales pueden sustituirse temporalmente por reuniones virtuales. Con una participación voluntaria alta, la agencia estima que recortar vuelos laborales podría reducir entre 7% y 15% la demanda de queroseno para aviación.
Los gobiernos ya están dando ejemplo en esa dirección. Tailandia suspendió viajes al extranjero para agencias públicas y empresas estatales, mientras Egipto, Pakistán y Vietnam anunciaron límites a los viajes oficiales. Indonesia y Malasia también han restringido desplazamientos de funcionarios. Esta medida refuerza uno de los hilos más potentes de tu nota: la conectividad digital ya no es solo comodidad corporativa, sino parte del margen de maniobra frente a un shock energético.
9. Cambiar, donde sea posible, a soluciones modernas de cocina
La novena recomendación se enfoca en los hogares. La AIE recuerda que el GLP es un combustible crítico para cocinar y que 2.3 mil millones de personas en Asia dependen de él para una necesidad básica. En los 20 países que concentran más de 90% del uso de GLP para cocina, entre 5% y 15% de los hogares que ya usan GLP también tienen acceso a alguna alternativa moderna, como estufas eléctricas, y podrían priorizarla en esta coyuntura.
Esta recomendación también tiene traducción política concreta. Indonesia acelera la conversión de GLP a cocinas de inducción, mientras en Andhra Pradesh, India, se han desplegado más de 44 mil estufas de inducción en centros comunitarios ante la presión sobre el suministro. El punto editorial aquí es importante: cuando falta GLP, el riesgo no es solo económico, sino también sanitario, porque muchos hogares pueden terminar regresando a carbón o leña, con impactos serios en salud y calidad del aire.
10. Dar flexibilidad a la petroquímica y exigir eficiencia inmediata a la industria
La última recomendación de la AIE sale del terreno doméstico y entra a la industria. El organismo recuerda que la industria representa alrededor de 20% de la demanda mundial de petróleo y que dos tercios de ese consumo industrial se usa como materia prima en química. Por eso propone cambiar, cuando sea técnicamente posible, entre distintos feedstocks como GLP, nafta, etano o gasóleo, además de reforzar mantenimiento, detectar fugas, apagar equipos ociosos y ajustar temperatura y presión de los procesos. Solo con revisiones rápidas y operación más eficiente, algunas plantas podrían reducir hasta 5% su uso de petróleo en el corto plazo.
Aunque esta sea la medida menos visible para el público general, es una de las más relevantes para entender la dimensión real del problema. India ya limitó a la industria al 80% de su uso habitual de gas natural y acelera alternativas para reducir presión sobre el GLP residencial, mientras la AIE remite a experiencias previas de Japón, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea en ahorro industrial, auditorías y mantenimiento acelerado. Dicho de otro modo: la crisis no solo se gestiona en gasolineras y oficinas, también en plantas, cadenas químicas y consumo industrial intensivo.
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